miércoles, 9 de septiembre de 2009


A una Gran Mujer

Mi pensamiento la invoca

mi corazòn la llama

pero ella no los puede escuchar;

no comprende mi amargo dolor,

porque no le puedo demostrar mi

profundo amor.


Muda se queda mi boca.

Tu me miras a los ojos madre mìa y...

yo veo en ellos cansancio y dolor.


Porque somos tan malos nosotros los hijos?

y tu sin embargo... nos pagas con sacrificio

y abnegaciòn ; y en vida ¿que te damos?

Tristeza y decepciòn.


Perdòname madre nuestra!

perdòname porque mi ser egoìsta

te sabe hacer daño sin quererlo;

porque en realidad quisiera que fueras

la persona màs feliz; quisiera salud

para tu lastimado cuerpo,

quisiera darte lo que siempre en silencio

has añorado. !lo que la vida te ha negado!

"Yo lo sè" tu sufres y no por "tî" sino que

sufres pero tambièn porque lo que tanto añoras

es para nosotros "tus hijos".


Te debo màs que la simple vida; te debo todo;

todo lo que soy; por eso te digo hoy y siempre:

!Gracias madre querida! y aunque nunca te lo haya

dicho; escùchaloo bien.

Yo te Amo y te venero.

Avergonzadamente tu hija.

M.C. 10 de julio de 1987

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